La Cala d’Hort alberga el mirador más emblemático de Ibiza: la Torre des Savinar, construida en el s. XVIII. ¡Conoce sus orígenes y anímate a visitarla!

El descenso de las temperaturas anuncia ya el fin del verano. A solo diez días del otoño ya podemos disfrutar una leve brisa fresca durante el día, dando pie al clima ideal para realizar visitas a pie o hacer senderismo. Si planeas viajar a Ibiza durante septiembre y dispones de una tarde libre, hay un lugar en la costa suroeste que es perfecto para estas visitar en estas fechas. A 200 metros sobre el nivel del mar, sobre la reserva natural Cala d’Hort, se encuentra la torre de defensa más alta de la isla, llamada Torre des Savinar.

Esta atalaya se encuentra frente a Es Vedranell y Es Vedrà, dos pequeñas islas cercanas que harán las delicias de fotógrafos y aficionados a las leyendas místicas. En conjunto, estas tres localizaciones dan lugar a una de las postales más reconocibles de la Pitiusa. Por otra parte, su construcción entró en un plan de defensa litoral e insular contra los piratas. Fue diseñada por el ingeniero Juan Ballester de Zafra a mediados del siglo XVII y su construcción, realizada entre 1756 y 1763 según indican los registros de la época. Aunque debía albergar cañones, nunca fue dotada de tales armas.

 

 

La Torre des Savinar, o Cap des Joeu, solo llegó a contar con un cuerpo de guardia diaria hasta 1867. Cuando perdió la utilidad militar, la parte maciza del inferior fue vaciada para construir una cisterna, de manera que el agua que caía sobre la azotea se filtrase hacia algún lugar. Debido a ese poco uso, la construcción todavía se halla en muy buen estado y recibió el título de Bien de Interés Cultural en 1949. Su relevancia es tal que el escritor Vicente Blasco Ibañez la convirtió en una de las localizaciones de su novela Los muertos mandan (1909). Por ello se la conoce como la Torre del Pirata.

Llegar hasta allí es sencillo y existe más de una ruta. La mejor es la que une Es Cubells con Cala d’Hort, porque podemos hacer una parte del camino con nuestro coche y dejarlo aparcado cerca de la costa. El mejor momento del día para la visita es a primera hora de la mañana, cuando todavía no hay aglomeración de vehículos. A partir de ahí solo queda subir el acantilado y dirigirse hacia el gigante de roca durante unos 15 o 20 minutos de camino a pie. Se recomienda llevar calzado deportivo, agua en abundancia y, por supuesto, alimentos ligeros.

 

Conoce Ibiza y Formentera con las travesías de Sea Travel