Este enclave de 1.754 hectáreas es el primer lugar marino con protección estatal y el único clasificado como reserva integral

A ocho kilómetros al este de Santa Pola se encuentra la maravillosa isla de Tabarca. Este archipiélago, apenas ocupado por 50 personas, es un lugar ideal para ir de excursión o pasar el fin de semana. Es tranquilo y cuenta con múltiples atractivos: un pueblo encantador, playas de agua cristalina, una gastronomía sin igual y muchos secretos que descubrir.

Si bien la historia tabarquina es digna de película y nos encantaría contarosla, vamos a dejarla para otro momento. Hoy queremos hablaros de un atractivo mucho mayor que cualquier leyenda de piratas, y es el ecosistema marino que rodea la ínsula. Este enclave mide 1.754 hectáreas, posee una configuración rectangular y se trata de la primera reserva marina de España, declarada en 1986 tras un estudio realizado por expertos de la Universidad de Alicante. En el documento se ponía de manifiesto el buen estado de la zona y la necesidad de protegerla frente a los peligros de la actividad humana.

La clasificación de reserva marina integral, vía Real Decreto 681/1980, ha permitido al gobierno valenciano adoptar medidas estrictas respecto al desarrollo de actividades y mantener este espacio casi intacto. Como resultado, el fondo marino se encuentra en unas condiciones inmejorables: el agua está prácticamente libre de contaminación. La luz solar alcanza entre 22,5 y 47,5 metros de profundidad. Así, las plantas pueden desarrollarse a mayores profundidades y los animales que viven entre ellas son más variados.

Actividades permitidas y prohibidas en la reserva de Tabarca

Leyenda del mapa: “1. RESERVA INTEGRAL. Prohibida la pesca y bucear como deporte. 2. Acceso limitado. Pesca en temporada, solo para la cofradía de pescadores de la isla. Bucear con permiso. 3a. Acceso libre, se permite la pesca deportiva y la profesional limitada. 3b. Prohibido cualquier tipo de pesca y el anclaje de embarcaciones.” | Cuaderno de campo de la Isla de Tabarca, publicado por la Generalitat Valenciana.

 

Si bien todas las especies colaboran al equilibrio de este tesoro marino, la Posidonia oceánica ocupa un papel esencial. Esta planta se ha configurado en vastas praderas por todo el área protegida, siendo proveedora de oxígeno, alimento para los peces y una incansable protectora del suelo ante la erosión. El de Tabarca único bastión intacto de todo el Mar Mediterráneo, pues el resto se ha visto afectado por la contaminación y el calentamiento global.

La riqueza animal es menos destacable que en otros puntos del litoral valenciano. Hay moluscos y crustáceos, erizos de mar, sepias y pulpos, meros, morenas, doradas y pargos. También, estrellas y algún que otro caballito de mar. Además, la reserva cuenta con una pequeña comunidad de tortugas bobas adultas, propias del Mediterráneo.

Desde 2004, Tabarca cuenta con un centro de información de la reserva marina. El Museo Nueva Tabarca (almacén de la Almadraba) cuenta con dos salas de exposición, muestras de la biodiversidad, material audiovisual y talleres para los más pequeños. Allí, además, se puede profundizar en la historia de la isla propiamente dicha. La entrada es gratuita y puede visitarse durante todo el día, desde el miércoles hasta el domingo.

 

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