La perfección no es una cosa pequeña, pero está conformada por otras tantas que sí lo son. Esta reflexión de Michelangelo Buonarroti nos invita a reformular nuestra concepción de las cosas que consideramos irrelevantes, pues aunque no lo advirtamos desde el inicio pueden ser una pieza esencial en la creación de algo más relevante. Así ocurre, por ejemplo, en el caso de Formentera: una isla de tamaño reducido en comparación al resto de ínsulas baleares (solo 83,2 kilómetros cuadrados) pero cuya aportación anual es fundamental para la buena marcha económica del archipiélago. Hay quienes la comparan para mal con su hermana mayor Ibiza por disponer de una menor oferta de ocio basado en discotecas, mercadillos y otros lugares propios del turismo de masas. Pero Formentera no necesita nada de eso: tiene un encanto propio, famoso en todo el mundo y por el cual se la considera una tierra casi caribeña.

La pequeña pitiusa brilla con luz propia gracias a los tesoros que hay dispersos por su geografía: unos son patrimonio natural y otros, lugares emblemáticos construidos por los formenteranos. La buena noticia es que, dada la corta superficie de la isla, resulta posible verlos todos en un día con el transporte adecuado. Ir en coche te permitirá visitar algunos, pero otros solo son accesibles a través de estrechos caminos de tierra en los que un vehículo de esas dimensiones no cabría. Por ello, el Ayuntamiento de Formentera inauguró en 2016 un proyecto de circuitos verdes para recorrer en bicicleta y a pie.

Esta red se compone de 36 caminos que recorren la isla tanto por la costa como a través del interior, con una extensión total de 100 kilómetros. Lo mejor de esta alternativa es que puedes recorrer el camino con fluidez porque el tráfico suele ser mínimo, y además te quita la preocupación de buscar aparcamiento cada vez que desees hacer una parada: puedes dejar la bicicleta en cualquier lugar. Además, hay pocas cosas como recorrer la isla escuchando únicamente los sonidos de la naturaleza y percibiendo sus aromas. La sensación de paz que sentirás es tan increíble que te costará salir de allí.

Rutas verdes de Formentera

Mapa con los 32 caminos disponibles para visitar los lugares más emblemáticos de la isla pitiusa.

La ruta más corta (1,5 kilómetros) se sitúa en la costa norte, yendo desde Sa Cala hasta el Pilar de la Mola. Este pueblo destaca, sobre todo, por el mercado artesanal que alberga los miércoles y los domingos desde las cuatro de la tarde hasta la puesta de sol, de visita recomendada. Por otro lado, la ruta más larga (12,3 kilómetros) rodea la meseta de la Mola, entre la zona interior y la exterior de la isla. El trayecto supone dar una vuelta casi entera a Formentera, pasando por una gran variedad de paisajes y caminos que nunca han sido modificados ni transitados por coches.

Los caminos suelen ser poco accidentados y el desgaste físico que requieren es mínimo, por lo que resultan aptos para recorrer con niños. Es cierto que en los meses de verano pueden hacerse más duros a causa de las altas temperaturas, pero no es nada que la protección solar, los sombreros y el agua no puedan solucionar. Además, en cada ruta encontrarás lugares preciosos que bien podrán servirte para descansar: calas, molinos, viñedos, torres, murallas… y mucho más. Si eres un fanático de la fotografía o el dibujo prepara una buena cámara o tu mejor cuadernillo, ¡porque vas a tener inspiración para aburrirte!

En cuanto al alquiler de la bicicleta, existen numerosos puntos en los que puedes conseguirla por un precio muy asequible. Sí debes tener en cuenta que es un servicio exclusivo de primavera y verano; en otoño e invierno tendrás que hacer las rutas a pie. Por lo general, el servicio es muy flexible y contempla opciones de reserva, asistencia técnica, candados de seguridad, entrega y recogida en cualquier punto de Formentera.

Si quieres una experiencia inolvidable, alejada del turismo de masas y que te permita conocer a fondo la pequeña pitiusa en profundidad, el turismo en bicicleta es una opción ideal. Además, como decíamos anteriormente, es lo mejor para visitas rápidas porque da lugar a explorar los emplazamientos más destacados de Formentera en una sola jornada. ¿Qué más se puede pedir?

 

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