¿Quieres adentrarte en el mundo de la navegación a vela y no sabes por dónde empezar? ¡Aquí está Sea Travel para echarte un cable! O, mejor dicho, un cabo

Antes que cualquier práctica en mar abierto, hay una terminología básica que has de manejar. Este lenguaje propio de la navegación será el que usarás para comunicarte con el resto de tripulantes mientras estés navegando, ya que facilita la toma de decisiones en torno a las maniobras a realizar porque no deja lugar a la confusión.

Lo primero que debes conocer son las palabras proa, popa, babor y estribor. Con toda probabilidad las habrás escuchado en diversas películas y estarás familiarizado/a con ellas. Se refieren a las diferentes posiciones en la cubierta del barco. La proa y la popa son las partes delantera y trasera –aquí estarás tú con el timón–, respectivamente. Babor y estribor se refieren al costado izquierdo y el derecho.

Como extra, hay dos palabras más que no debes perder de vista: amura, referente al lateral más cercano a la proa; y aleta, más cercano a la popa. Así, tendríamos la amura de babor, la amura de estribor y la aleta de babor y la aleta de estribor.

También es importantísimo saber tu dirección respecto al viento. En este sentido, son de manejo esencial los términos balovento y sotavento. Barlovento es el lado del barco por el que entra el viento, y sotavento, el lado por el que sale. No siempre se aplican al mismo lado del barco, ya que dependerá de hacia dónde estemos girando.

Respecto a la dirección de la corriente puedes tomar seis rumbos distintos:

  • De ceñida: Navegando cerca del viento; es decir, con el mínimo ángulo posible. El ángulo suele ser de 45° pero con embarcaciones modernas puede permitirse bajar hasta 40°. Aquí la vela mayor y la de proa, de las que te hablaremos más adelante, se juntan para crear un mismo perfil aerodinámico.
  • A un descuartelar: Aumentas la distancia en unos 20°, formando un ángulo de entre 60° y 70°. Este rumbo es más rápido que el anterior porque las velas están menos ceñidas y el barco alcanza mayor velocidad.
  • De través: La posición es cercana o igual a los 90° y la resistencia al viento es menor que en el rumbo de a un descuartelar, de manera que el velero vuelve a ganar velocidad.
  • A un largo: Como podrás imaginar, el giro en este caso es de aproximadamente 30°. El barco queda a 120° de la dirección del viento.
  • De aleta o 150°.
  • De popa redonda: Aquí el velero queda a 180° de la corriente, dándole la espalda. No es un rumbo que suela tomarse porque es lento y requiere realizar maniobras muy complicadas para un principiante. Una de las formas de navegación más comunes en este caso es la de orejas de burro, que se lleva a cabo desplegando la vela mayor y la de proa en direcciones contrarias.

En relación a los rumbos, cuando gires el velero para acercarlo a la dirección del viento se dice que estás orzando. Además, si intentas ajustar la dirección al límite, navegando el menor ángulo posible, se dirá que estás ciñendo. Cuando alejes el barco, estarás arribando.

¡Y por cierto! A la hora de calcular, olvídate de los kilómetros. La unidad estándar para calcular distancias son las millas náuticas, y en cuanto a la velocidad, acostúmbrate a usar nudos. Una milla náutica equivale a 1.852 metros de distancia en tierra; un nudo, por tanto, serían 1.852 metros por hora. Asimismo, la fuerza del viento se mide con una escala que va del 0 al 11, llamada de Beaufort. La fuerza 0 implica un mar en calma y con apenas movimiento, mientras que la fuerza 11 representa el temporal huracanado.

 

Aprende a navegar con Sea Travel y la escuela Oceanus